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Nací
en Barcelona el 22 de enero de 1960, fui bautizada sin pedirlo
por el rito católico-romano y
así de sorprendida y atónita quedé.
Cuando tenía seis años, mi
madre entregó su vida a Cristo
y empezamos a asistir a una iglesia cristiana evangélica de la
denominación de Asambleas de hermanos, en la que crecí,
aprendí y me entregué al Señor, siendo bautizada a los
dieciocho años por propia voluntad y como testimonio de mi fe
en Cristo.
Más tarde
y durante un largo período de tiempo anduve alejada de los
caminos del Señor pero sin negar jamás mi fe; mi historia se
asemejó en esa época a la vida del hijo pródigo lejos de la
casa de su padre; pero el Señor fue paciente y trabajó en mi
vida, hasta que un día decidí volver a Casa; desde entonces me
dediqué de forma plena y consagré mi vida al servicio del
Señor; estudié en seminarios bíblicos, leí, aprendí, colaboré
en todo aquello que me venía a la mano, tanto en mi
congregación local como en aquellos lugares en los que se me
requería. En Junio de 1999 descubrí el mundo del internet y
durante años he servido al Señor intentando hacer prevalecer
Su Palabra ante doctrinas falsas e interpretaciones privadas
de hombres, escribiendo en foros cristianos. La experiencia me
ha enseñado que los hombres no descubrimos la Verdad con
argumentos humanos, ni con silogismos teológicos; sino que la
Verdad que es Cristo y Su Palabra, nos es revelada por medio
del Espíritu Santo y cobra vida en nosotros cuando ella se hace real en nuestra vida, no cuando
nosotros la aceptamos intelectualmente. Por lo tanto, tener
largas e interminables discusiones teológicas, jamás servirán
de nada, sino para aumentar nuestro ego y nuestro orgullo
eclesial, manteniendo despierto al religioso que todos
llevamos dentro y que en muchas ocasiones es el causante
directo o indirecto de que otros hermanos abandonen su
participación en los foros, cuando han sido de bendición a
otros en la mayoría de sus aportes.
He visto mucha
maldición y mucha rabia contra los que no piensan como algunos
y he sentido en mi propia vida el destructor sentimiento de
odio, a causa del fanatismo religioso, e incluso el político;
y es que muchas veces no interesa conocer la Verdad, sino
mantenerse en un status religioso, fomentado por la vanagloria
personal y que da como resultado la negación a la vuelta a la
Palabra y a las fuentes de la iglesia primitiva.
He concluido
pues, llegando a discernir que en la mayoría de los foros,
solo hay discusiones y disputas de carácter religioso, y que
si se alargan en el tiempo devienen en asunto personal. Pablo, en Filipenses
2:3 nos advierte contra este tipo de prácticas
diciéndonos que no hagamos las cosas por contienda o
vanagloria y en Tito 3:9 dice claramente:
"Pero evita las
cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y
discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho".
Sin embargo, he
de decir que los foros me han dado muy buenos momentos de
comunión con mis hermanos en Cristo, y han sido la forma de
conocer y reconocer por el amor mutuo a aquellos que forman
parte del Cuerpo de Cristo, independientemente del lugar donde
se congreguen y de sus opiniones teológicas. Para muestra, tan
solo visitar el Album de fotos.
Creo
que soy salva por Gracia de Dios, no por mis obras, y sé que
la sangre de Jesucristo me limpia de todo pecado. Creo en el
origen netamente judío de mi fe cristiana, y creo que Jesús
es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, y por lo tanto el Mesías
prometido al pueblo de Israel y en el que según la promesa serían
benditas todas las naciones. Creo que Él ha de volver por Su
Esposa, la congregación de los santos, y que siempre ha sido
conocida como la Iglesia, palabra griega que Jesús no usó y
que tan deformada ha sido durante siglos. Creo que Dios es Uno
y Único, como dice la
“Shemá”
(Dt. 6:4-9), creo
en el Padre, y
creo que
Jesús es el Verbo porque
así lo dice la Escritura, y que
habitó entre nosotros y que el Verbo es Dios; creo que Jesús
se despojó a
sí mismo
y siendo en forma de Dios no tuvo el ser igual a Dios como cosa
a que aferrarse, creo también que el Espíritu Santo es el Espíritu
de Dios,
y sin embargo rechazo las definiciones que en Nicea, y según
la historia nos relata, unos cuantos realizaron para catalogar
a Dios y explicar Su naturaleza con términos filosóficos,
racionalizando la revelación escritural.
También
he decidido aprender de la historia, y no tildar de herejes a
quienes tienen un prisma teológico diferente al mío, porque
son mis hermanos si han creído que Jesucristo es el Hijo de
Dios que vino a salvarles y han ido al Padre a través de Su
sangre. Y afirmo que aquella reunión que tuvo lugar en Nicea,
fue convocada por Constantino, de dudosa conversión a Cristo;
y que quienes asistieron estaban enfrentados por sus odios y
rivalidades, y “unidos” por afinidades y simpatías, por lo que
las definiciones de aquel “concilio” fueron más el producto
del amiguismo y de los intereses políticos, que por la
búsqueda real de la unidad, que solo la da el Espíritu,
y
no los
lazos que los hombres puedan crear. Si no aprendemos de
nuestros errores, estamos condenados a repetir la historia.
Doy
gracias a Dios que mi salvación no depende de la opinión de
los hombres, sino de la inmutable Gracia y Misericordia
divinas, así que por mucho que algunos intenten anatemizarme
por mi forma de entender, sé que el Amor de Dios y la obra que
Cristo hizo en el Calvario por mí, no serán movidos ni un
ápice por la opinión que algunos tengan respecto a mi
ortodoxia cristiana.
Soy de Cristo, y
Él es mío. ¿Y tú de quien eres? Tu amor por los hijos del
Padre, por el prójimo,
te dará la clave.
Bendiciones
en Yeshúa y un cordial shalom.
"La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios,
y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.
Amén".
(2 Cor 13:14).
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